La educación, como eje integrador, se concibe como un elemento aglutinador, que debe revestirse de fundamentos teóricos, conceptuales y metodológicos, que le permita a los procesos actuar en un contexto real para lograr unas condiciones favorables de vida para sí y para los contextos locales, regionales, nacionales o internacionales, donde les corresponda desempeñarse.

La formación integralparte de la idea de desarrollar, equilibrada y armónicamente, diversas dimensiones del sujeto que lo lleven a formarse en lo intelectual, lo humano, lo social y lo profesional. Es decir, en el nuevo modelo que propone la UNEFA (Proyecto Triple AAA), la concepción de formación es integral y debe cumplir tres roles fundamentales:

1. Proveer al estudiante de las herramientas básicas para desarrollar sus inquietudes en aquellos campos del conocimiento, distintos de su formación profesional, que atraigan su atención, contribuyendo a solidificar la cultura general que todo ser humano debe poseer.

2. Proveer de información, herramientas y criterios que permitan al estudiante conocer y comprender la realidad que lo rodea, desde un punto de vista crítico, y desarrollar su sensibilidad y creatividad, así como definir de qué forma insertarse en su contexto, para un mejor desarrollo de su profesión y personalidad.

3. Proveer al estudiante de herramientas y vivencias que permitan su formación complementaria en un área distinta a la profesional, en la que pueda desarrollarse paralelamente, sin tener que buscar alternativas ajenas al recinto universitario y pudiendo hacer aportes para el enriquecimiento de la vida cultural y social de la población, donde se encuentra inserto.

Estos objetivos, entendidos dentro de la concepción del individuo como un ente social, generador de transformaciones que dirijan y contribuyan con el progreso de la sociedad que lo rodea, están sustentados por una política institucional que permita el alcance de los mismos y que está enfocada a desarrollar en el individuo la necesidad de aprender, crear, aportar soluciones y tomar decisiones.

Para ello, la formación del licenciado en Educación Integral se entiende como una modalidad de educación que procura el desarrollo armónico de todas las dimensiones del individuo. Cada persona es agente de su propia formación; ésta favorece tanto el crecimiento hacia la autonomía del individuo como su ubicación en la sociedad, para que pueda asumir la herencia de las generaciones anteriores y para que sea capaz, ante los desafíos del futuro, de tomar decisiones responsables a nivel personal, científico, cultural y político. Esta formación integral, entonces, busca superar las visiones yuxtapuestas de las diversas ciencias, culturas y técnicas, tomar conciencia de los nexos entre las especializaciones y la dimensión local, regional, nacional y global, y dar sentido a todo el proceso de la vida humana.

Mediante la formación integral, la UNEFA espera que el estudiante: Logre competencia disciplinaria y profesional; comprometa seriamente todas sus capacidades en la búsqueda de la excelencia académica, por el estudio y la investigación, con una clara percepción de la finalidad de lo que investiga y aprende; y adquiera la capacidad de articular sus conocimientos con otras ciencias y sus respectivos valores; desarrolle un hábito reflexivo, crítico e investigativo que le permita formarse esquemas básicos de vida y mantener abierta su voluntad de indagar y conocer. Así, aprende a discernir el sentido de los procesos históricos locales y universales y el valor de modelos y proyectos sociales, que intentan transformar situaciones concretas; desarrolla la inventiva mediante desafíos imaginativos y creativos que le permitan escudriñar la novedad, los conflictos, los usos constructivos de la adversidad y el valor de las dimensiones estética y lúdica del ser humano; se forme para una mayor libertad y responsabilidad social, como ser humano para los demás y adquiera una visión ética del mundo que lo comprometa con el respeto de los Derechos Humanos, el cumplimiento de sus deberes, la participación política, la realización de la justicia y la protección y el mejoramiento de la calidad de vida. De esta forma tendrá presente en sus decisiones los efectos que éstas tienen en todas las personas, de manera especial en las víctimas de la discriminación, la injusticia y la violencia; viva y madure su fe como opción vital y libre en la transformación de la realidad a la cual pertenece.

El nuevo modelo que propone el Proyecto Triple AAA pone énfasis sobre la formación de los estudiantes y no sobre una información enciclopedista, ya que un alumno bien formado cuenta con las actitudes y herramientas para el constante auto-aprendizaje a través de las bases que ha creado al educarse de una manera integral.

Los fines sobre los que girará la formación integral abarcan lo intelectual, lo humano, lo social y lo profesional. Cada uno de estos atiende los siguientes aspectos:

Formación intelectual. Este tipo de formación tiende a fomentar en los estudiantes el pensamiento lógico, crítico y creativo necesario para el desarrollo de conocimientos, sobre todo aquellos de carácter teórico que circulan de manera privilegiada en el ámbito universitario; así como a propiciar una actitud de aprendizaje permanente que permita la autoformación. Un alumno formado de esta manera desarrolla la habilidad para razonar, analizar, argumentar, inducir, deducir y otras, que le permiten la generación y adquisición de nuevos conocimientos y la solución de problemas.

Formación humana. La formación humana es un componente indispensable de la formación integral y se relaciona con el desarrollo de actitudes y la integración de valores que influyen en el crecimiento personal y social del ser humano como individuo. La formación humana debe abordar al sujeto en sus dimensiones emocional, espiritual y corporal.

Formación social. Fortalece los valores y las actitudes que le permiten al sujeto relacionarse y convivir con otros. Desde esta perspectiva, se propicia la sensibilización, el reconocimiento y la correcta ubicación de las diversas problemáticas sociales; se fortalece el trabajo en equipo, el respeto por las opiniones que difieren de la suya y el respeto hacia la diversidad cultural.

Formación profesional. Este desarrollo está orientado hacia la generación de conocimientos, habilidades y actitudes encaminadas al saber hacer de la profesión de licenciado en Educación Integral. La formación profesional incluye tanto una ética de la disciplina en su ejercicio como los nuevos saberes, que favorezcan la inserción de los egresados en condiciones favorables en la situación actual del mundo del trabajo.

En tal sentido, la formación del licenciado en Educación Integral se asume, desde una perspectiva holística, como un todo, integral, manifiesta en los siguientes cuatro pilares básicos de la educación:

· Aprender a ser, para que florezca en mejor forma la propia personalidad y se esté en condiciones de obrar con creciente capacidad de autonomía, juicio y responsabilidad personal. Con tal fin, no subestimar ninguna posibilidad de cada individuo en su proceso educativo: memoria, razonamiento, sentido estético, capacidades físicas, creadoras, críticas y aptitudes para comunicarse, entre otras.

· Aprender a con-vivir, desarrollando la comprensión del otro y las formas de interdependencia, realizando proyectos comunes y preparándose para tratar los conflictos, respetando los valores del pluralismo, el entendimiento mutuo y la paz.

· Aprender a conocer, combinando una cultura general suficientemente amplia, pero con profundidad en los conocimientos en torno a problemas e interrogantes concretos; esto requiere aprender a aprender, con el fin de aprovechar las posibilidades que ofrece la educación a lo largo de la vida.

· Aprender a hacer, adquiriendo no sólo una calificación profesional sino, más bien, competencias que capaciten al individuo para hacer frente a gran número de situaciones y a trabajar en equipo.

Estos cuatro pilares de la educación deben estar mediados por la capacidad y actitud investigativas, tendientes al desarrollo del espíritu investigativo;es decir, de duda, búsqueda y reflexión permanente y sistemática alrededor de la pregunta sobre el conocimiento y la realidad.

La capacidad y actitud investigativas contribuyen a desarrollar en los estudiantes las competencias para aplicar los conocimientos a la solución de problemas significativos de la vida cotidiana, relacionados con sus experiencias auténticas y naturales.

La formación integral considera, además: la espiritualidad, como aspecto esencial en la cultura de los estudiantes, sus sentimientos, creencias, costumbres y prácticas sociales adquiridas en la vecindad, como condicionantes importantes de la motivación para aprender y percibir el mundo, ampliar sus capacidades creativas y formar parte del proceso de la vida en forma autónoma, reflexiva y responsable. Esto implicaría el desarrollo de habilidades y la integración de valores expresados en actitudes.

En la práctica educativa común, el término habilidad es usado para denotar el potencial que un individuo tiene para adquirir y manejar nuevos conocimientos o destrezas.

Las actitudes se pueden definir como una forma de predisposición relativamente estable de conducta que nos hace reaccionar ante determinados objetos, situaciones o conocimientos, de una manera concreta. Algunas actitudes son básicas y comunes a todos los individuos y a distintas etapas de su desarrollo, mientras que otras son diferenciadas dependiendo del nivel educativo y del contexto en el que se desenvuelvan.

Los valores son entes abstractos que las personas consideran vitales para ellas y que se encuentran muy influenciados por la propia sociedad; definen juicios y actitudes; se refieren a lo que el individuo aprecia y reconoce, rechaza o desecha. El valor, de cierta forma, es el hilo conductor que califica y da sentido a una actitud. Los valores son la parte que mueve a las decisiones y actividades en el ámbito de la educación; sirven para guiar las metas y procedimientos de aprendizaje.

En esta perspectiva pueden asumirse ciertos niveles de integración, tales como:

· Multidisciplinariedad, como un nivel inferior de integración alrededor de interrogantes que requieran información y ayuda en varias disciplinas, sin que dicha interacción contribuya a modificarlas o enriquecerlas. Esta puede ser la primera fase de la constitución de equipos de trabajo interdisciplinar, pero no implica que necesariamente haya de superarse y pasar a niveles de mayor cooperación.

· Interdisciplinariedad, como un segundo nivel de integración entre disciplinas, en donde la cooperación entre varias de ellas conlleve interacciones reales; es decir, una verdadera reciprocidad en los intercambios y, por consiguiente, un enriquecimiento mutuo; en consecuencia, puede llegarse a una transformación de los conceptos, de las metodologías de investigación y de enseñanza. Implica también, la elaboración de marcos conceptuales más generales en los cuales las diferentes disciplinas en contacto son a la vez modificadas y pasan a depender unas de otras.

· Transdisciplinariedad, como una etapa superior de integración, en la cual se construyen sistemas teóricos totales, sin fronteras sólidas entre las disciplinas, hasta el punto de hablarse de la aparición de macrodisciplinas, fundamentadas en objetivos comunes y en la unificación epistemológica y cultural.

Proyección social

La proyección social universitaria unefista es una vía para hacer presencia y ofrecer el conocimiento y la experiencia institucional en materia académica, al servicio de la sociedad y de sus necesidades; así se vincula al progreso con proyectos debidamente fundamentados en teoría y práctica; a pensar su relación con grupos sociales y entidades del propio contexto, teniendo en cuenta la responsabilidad que le compete a la academia, produciendo impacto social. Esto es viable por cuanto se parte de las fortalezas académicas y, a su vez, dinamiza los currículos afianzando su pertinencia y relevancia.

La proyección social contempla estrategias que contribuyen a la formación del licenciado en Educación Integral, para un compromiso social responsable. Para ello, hace explícitos los proyectos y procedimientos que favorezcan la interacción con las realidades en las cuales está inmersa y se lleve a reflexiones que toquen su vida y den respuestas consecuentes. La proyección social desarrolla una pedagogía pertinente y coherente con los principios pedagógicos que orientan a la UNEFA.

La proyección social en la institución se concreta a través de la participación y ejecución de proyectos sociales, enfocados hacia el desarrollo comunitario, en áreas afines a los objetos de estudio de la institución.

El nuevo paradigma en el que se centra la formación integral gira en torno al desarrollo de la productividad social y en relación con las necesidades económicas, culturales, sociales, ambientales y de innovación científica y tecnológica del país. Por otro lado, se le contempla como herramienta académica privilegiada para la consecución, actualización y aplicación de nuevos y mejores conocimientos. Por último, la formación integral se ha concebido como una manera adecuada para el conocimiento de la realidad, que afecta y determina la actividad humana en distintos campos, para luego efectuar una correcta implantación de modelos de vida, de políticas públicas, educativas, económicas o sociales.

Lo que persigue la formación integral es seducir a un individuo para conducirlo a que tenga la capacidad de reflexionar, preguntar, inquietarse y de no asumir el advenimiento de la vida como un fenómeno natural e indiscutible. La importancia de esta formación es, justamente, potenciar el poder de la mente humana y preparar a una persona para los embates del mundo fluctuante.

La proyección social promueve la formación integral del estudiante en Educación Integral, de modo que contribuya, mediante la elaboración y ejecución de proyectos sociales, a su desarrollo físico, psicológico, social, y espiritual, a su vinculación y participación activa en la vida local, regional y nacional, en lo social, lo económico y lo político.

Las comunidades requieren de personas implicadas en los proyectos y programas sociales para alcanzar una aplicación creativa y transformar en su globalidad las ideas, concepciones y planteamientos, que han de interiorizarse como participantes comprometidos y líderes constructores de valores. El licenciado en Educación Integral debe encontrar, en los modelos de desarrollo local, nuevas perspectivas para avanzar profesionalmente y tener referentes adecuados, para resolver los problemas comunitarios, atender las expectativas concretas de las personas ante las cuales pensar y buscar, con los propios implicados, acciones de mejora integral de la zona para la transformación real de sí mismos y de la comunidad.